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sábado, 18 de enero de 2014

El gobierno de los Kirchner pasará a la historia por abrir las puertas a la instalación del narcotráfico

A nadie le quedan dudas en Argentina que el increíble crecimiento que el narcotráfico ha registrado en estos últimos diez años tiene como responsables directos a los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner. Ellos han sido, con su pasividad total y absoluta, quienes abrieron las puertas para que lo peor del narcotráfico se instalara cómodamente en Argentina y comenzara sus operaciones a lo largo y a lo ancho del territorio.

¿Dejaron deliberadamente que el narcotráfico creciera? La respuesta la tienen el que ya no está y la que todavía está... Pero hay una gran cantidad de indicios que hablan con toda claridad acerca de su despreocupación del tema, en lo que sería una actitud de dejar hacer...

Como para que la prensa no los acuse de que nada hicieron, Néstor y Cristina efectuaron anuncios en su momento como para impactar a la opinión pública y aparecer como que estaban sumamente preocupados por el narcotráfico. En este contexto se inscriben los repetidos anuncios de radarización del país, con el presunto propósito de evitar el aterrizaje en territorio argentino de vuelos clandestinos.

Esto fue un anuncio como para mostrar que algo se estaba haciendo. Pero lo cierto es que el país no fue radarizado como verdaderamente corresponde. Lo que se hizo está muy lejos de eso. Se instalaron radares solamente en algunos lugares. Pero lo más grave aún es que esos equipos tienen un horario de funcionamiento (¡?). Si, funcionan solamente durante ocho horas diarias. Es decir, de 7 a 15.

Por supuesto, los jefes narcos ya conocían este importantísimo detalle con mucha anticipación. Por lo tanto, la lógica indicación a los pilotos fue que no aterrizaran durante ese horario, porque podrían ser detectados... Fuera de ese horario, la indicación era (y sigue siendo) "aterricen tranquilos".

Otro detalle que evidencia la despreocupación de los Kirchner (que corrobora la actitud de dejar hacer) fue el período de casi un año en el que la Sedronar (Secretaría de Programación para Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico) estuvo descabezada, es decir, sin persona responsable al frente.

Y cuando la señora Cristina Fernández se decidió a designar a alguien, no tuvo mejor idea que nombrar al frente de ese organismo al cura Juan Carlos Molina (¡?).  ¿Un cura para la lucha contra el narcotráfico? Esto se asemeja a una tomada de pelo a la sociedad argentina. Otra definición no corresponde para definir esta absurda designación.  

A poco más de un mes de la designación de Molina (y luego de que este comenzara a descubrir serias irregularidades), la señora presidente advirtió que había cometido un error (por supuesto, jamás admitido públicamente) y entonces hizo lo que hace siempre: organismo que no funciona, lo transfiere a otro ministerio.  Ahora, la lucha contra el narcotráfico es responsabilidad de su militar preferido: Sergio Berni.

Por último, no existe un programa de acción contra el narcotráfico, ni mucho menos se han adoptado medidas contundentes para combatirlo. La señora Cristina Fernández continúa colocando parches en todas las áreas del gobierno. Y el narcotráfico, para ella, no es una excepción.


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