El odio y la perversidad que Cristina Fernández viuda de Kirchner evidenció y ejercitó durante sus ocho años de gestión en la presidencia de la Nación, se mantienen intactos no obstante su alejamiento del poder. Su actitud de llamar a los diputados ultrakirchneristas bonaerenses para que no le voten el presupuesto a la gobernadora Maria Eugenia Vidal, es la mejor muestra de que el país poco y nada le interesa.
Justamente por esa actitud constante de ella, Argentina ha retrocedido al límite de convertirse en un país bananero.Hoy, la ex presidenta ratifica plenamente que el país solo le ha interesado para enriquecerse ilícitamente, con su banda de funcionarios delincuentes -- varios de ellos procesados -- y con el apoyo incondicional de los militantes altamente rentados que se agrupan en eso que llaman "La Cámpora".
No hay ninguna duda de que la ex presidenta ha comenzado a jugar fuerte para que a Mauricio Macri le vaya mal. Si al actual presidente argentino le va mal, ella puede aspirar a la remota posibilidad de volver algún día como "salvadora", según está convencida. Pero si a Macri le va bien, ella está condenada al olvido definitivo... Y en función de este razonamiento, está armando su perverso juego político.
A quien esto escribe no le queda ninguna duda de que la viuda de Kirchner va a terminar aislada y marginada de la política. Y el tiempo lo va a ir demostrando. Solo con el transcurrir de los próximos meses "La Cámpora" se va a ir diluyendo, por la simple razón de que ya no va a haber fondos públicos para ellos.
Tampoco los habrá para las concentraciones multitudinarias, como la que armó el 9 de diciembre último, para que la despidan del poder. La actitud de obediencia debida que se produjo en el Congreso bonaerense, tal vez sea una de las últimas expresiones de fidelidad hacia Cristina. Ya hay evidencias de rupturas entre los legisladores y ello se va a intensificar en el futuro inmediato.
Muchos kirchneristas que actúan en política son conscientes de que no pueden desenvolverse en ese ámbito destilando odio y perversidad, que es la letra que les baja Cristina. Es un suicidio político para quienes hoy ya están mirando a las elecciones intermedias de 2017. Concretamente, esta decisión política de la ex presidenta de no darle el presupuesto a la provincia de Buenos Aires, se le está volviendo como un boomerang.
Ya se ha visto en Argentina que muchos kirchneristas acompañaron a Cristina hasta la puerta del cementerio, pero optaron por no ingresar. El sentido común -- que es lo que le falta a la corrupta ex mandataria -- les hizo razonar sobre la conveniencia de transitar otro camino...
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