¿Cuántos argentinos desean ver presa a Cristina Fernández viuda de Kirchner? Los datos de la realidad indican que cada día son más, porque ella está contribuyendo notablemente a que esa cantidad de argentinos que desea verla entre rejas se incremente, debido a que no cesa en sus actitudes caprichosas de romper la tradición institucional del país.
El odio y la perversidad que ella transmite, se convierten en un boomerang. Esos sentimientos se vuelven contra ella. Y este deseo hoy lo están compartiendo muchos peronistas auténticos, que han visto como ella destruyó la imagen de ese movimiento que encabezó Juan Domingo Perón. Y lo que más pesa, es la imagen que a partir del 10 de diciembre va a quedar instalada en los argentinos, acerca de los gobiernos peronistas.
Todo esto es obra de ella exclusivamente. Sigue acumulando el odio de los argentinos y lo hará hasta el último minuto de su mandato presidencial. Como lo afirma reiteradamente el colega Nelson Castro, lo de ella es una mente enferma de poder. Y esa enfermedad la lleva a cometer actitudes ridículas, totalmente absurdas en una persona que ejerce la máxima autoridad de un país.
¿No es consciente de lo que está haciendo y diciendo en estos últimos días de su mandato? Ahora se supo que ayer, sábado, tuvo que ser atendida en la Clínica Favaloro, por problemas de presión arterial, aunque oficialmente argumentaron otra cosa. ¿Se le subió la presión después de la conversación telefónica que mantuvo con Macri?
No queda ya ninguna duda de que ella se siente la dueña del país. Y su gran crisis, su verdadero estallido emocional, se va a producir el 10 de diciembre cuando se tenga que ir por la puerta de atrás y ahí tome consciencia de que ha perdido todo lo que ella consideraba que era propio. Es evidente que su enfermedad le ha hecho perder contacto con la realidad.
Triste final para la "abogada exitosa" o la "arquitecta egipcia", definiciones que ella fantasiosamente utilizó para ubicarse en un pedestal inexistente.

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