El tema de los jubilados, lo que cobrarán quienes hicieron juicios y los que no los hicieron, es como que ha puesto sobre el tapete de la realidad argentina un clima de general entusiasmo y alto optimismo por lo que esto supone. Se habla que los pasivos van a cobrar un 45 por ciento más de sus haberes y que en ese contexto hay tres clases de encuadramientos.
En realidad, se ha creado como una fiesta para los jubilados que se va a celebrar en el futuro inmediato. Se está hablando mucho de esto, pero parece que la promesa de campaña lanzada por el oficialismo, de instaurar el 82 por ciento a los pasivos, es como un tema que ha pasado al olvido. Ya no se habla más de ello. Ahora lo que les preocupa y entusiasma al gobierno macrista, es esto de pagar los juicios.
Es un tema que produce un barullo positivo para el gobierno. Pero de lo que no se habla, es de esa gran cantidad de jubilados que se convirtieron en tales como consecuencia de las moratorias. Hubo muchos que no pudieron completar los 30 años de aporte y se acogieron a ese beneficio para acceder a la jubilación. Los memoriosos recuerdan que hace muchos años, más de 50, se decía que fulano de tal "se acogió a los beneficios de la jubilación".
Esa expresión era consecuencia de que, en algún momento de la vida argentina, jubilarse era verdaderamente un beneficio interesante. Y se podía vivir de la jubilación. Pero eso es historia. Hoy, jubilarse con la mínima, es no vivir.
Y a propósito de quienes se jubilaron a través de moratorias, que son muchos más de un millón de veteranos, todo indica que en esta fiesta en la que está embarcado el gobierno van a ser los convidados de piedra. No está previsto que este importante grupo de pasivos vaya a recibir ninguna otra retribución o incremento de su haber, que no sea la que está determinada por ley, es decir, en marzo y en setiembre.
Del 82 por ciento anunciado durante la campaña electoral por quienes hoy están instalados en el gobierno, ni hablar. ¿Será este un anuncio como los tantos que se vieron durante el gobierno anterior, que nunca se concretaban? El tiempo lo dirá.
En realidad, se ha creado como una fiesta para los jubilados que se va a celebrar en el futuro inmediato. Se está hablando mucho de esto, pero parece que la promesa de campaña lanzada por el oficialismo, de instaurar el 82 por ciento a los pasivos, es como un tema que ha pasado al olvido. Ya no se habla más de ello. Ahora lo que les preocupa y entusiasma al gobierno macrista, es esto de pagar los juicios.
Es un tema que produce un barullo positivo para el gobierno. Pero de lo que no se habla, es de esa gran cantidad de jubilados que se convirtieron en tales como consecuencia de las moratorias. Hubo muchos que no pudieron completar los 30 años de aporte y se acogieron a ese beneficio para acceder a la jubilación. Los memoriosos recuerdan que hace muchos años, más de 50, se decía que fulano de tal "se acogió a los beneficios de la jubilación".
Esa expresión era consecuencia de que, en algún momento de la vida argentina, jubilarse era verdaderamente un beneficio interesante. Y se podía vivir de la jubilación. Pero eso es historia. Hoy, jubilarse con la mínima, es no vivir.
Y a propósito de quienes se jubilaron a través de moratorias, que son muchos más de un millón de veteranos, todo indica que en esta fiesta en la que está embarcado el gobierno van a ser los convidados de piedra. No está previsto que este importante grupo de pasivos vaya a recibir ninguna otra retribución o incremento de su haber, que no sea la que está determinada por ley, es decir, en marzo y en setiembre.
Del 82 por ciento anunciado durante la campaña electoral por quienes hoy están instalados en el gobierno, ni hablar. ¿Será este un anuncio como los tantos que se vieron durante el gobierno anterior, que nunca se concretaban? El tiempo lo dirá.

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