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domingo, 23 de junio de 2013

DANIEL SCIOLI, EL PRESERVATIVO ETERNO, INGRESA AHORA EN UN PERÍODO DE ECLIPSE

Luego de vencido el plazo de la presentación de listas de candidatos, ya no queda ninguna duda de que el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, se ha convertido en algo así como un preservativo eterno del kirchnerismo. Sus permanentes dudas y deseos de no confrontar con Cristina Fernández de Kirchner, no obstante las reiteradas humillaciones a las que es sometido con llamativa frecuencia, lo han dejado ante la vista de todo el mundo como el clásico timorato de la política argentina. 

Sus idas y vueltas durante el mes de junio, negociando con Sergio Massa y con Francisco de Narváez, mientras también lo hacía con los laderos presidenciales, hicieron que mucha gente albergara la esperanza de que, por fin, el mandatario bonaerense tomaría el toro por las astas y definiría su postura adversa a los caprichos cristinistas.

Pero esto no sucedió. Siguió negociando hasta último momento. Pudo haber formalizado un acuerdo con Massa, que lo hubiera puesto en carrera con vistas a 2015, aunque luego tuviera que disputar la posición presidencial con el propio intendente de Tigre. Pero sus indecisiones no se lo permitieron. Navegó a dos aguas, hasta que llegó la hora de la resolución final.

Su decisión personal fue continuar siendo el preservativo eterno de la señora CFK. ¿A cambio de qué? De absolutamente nada. No pudo meter su gente en las listas de diputados nacionales y tampoco en las de legisladores provinciales. Nada de nada. El timorato, ante las dudas, se quedó con las manos vacías. Ese es el destino de quienes tienen ese estilo de personalidad...

Durante el transcurso de sus negociaciones deslizó la frase "me van a destruir", la que refleja fielmente su tradicional estilo inseguro en sus acciones.  También lanzó la expresión, a sus íntimos, de que si él se sumaba a Massa ello iba a precipitar el fin del gobierno de Cristina, lo que dejó a muchos en medio de una sorpresa inexplicable.

Lo cierto, lo concreto, es que las huestes cristinistas aplaudieron con fervor el enorme favor que Scioli le hizo a la jefa, al no formalizar acuerdo alguno con el intendente de Tigre. No faltaron los que afirmaron que "Scioli se comió la carnada", en el sentido de que Cristina K lo va a seguir humillando y negándole los fondos que le corresponden a la provincia de Buenos Aires.

Para Scioli, todo va a continuar de la misma manera, es decir, va a seguir siendo utilizado como el preservativo eterno. Lo que no va a continuar de la misma manera, es su futuro político, que acaba de ingresar en un período de eclipse total...

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