A quienes siguen de cerca las expresiones públicas del Papa Francisco, no les queda ninguna duda de que siempre está sumamente atento a todo lo que acontece en el mundo, pero puntualmente tiene su enfoque en la República Argentina. Es natural que así sea, teniendo en cuenta sus orígenes.
Pero llama la atención de los observadores las alusiones elípticas que formula en sus diferentes alocuciones. Es probable que sus conceptos apunten hacia la universalidad, pero para los argentinos es inevitable la canalización de esas expresiones hacia el ámbito local.
Por eso, muchos argentinos que participaron activamente en las actividades del Papa en Brasil, se miraron entre si cuando Francisco, en momentos en que estaba formulando referencias a la fe, lanzó el concepto de "sin cara de luto perpetuo". Y los argentinos que se miraron entre si en Brasil (y los que lo estaban viendo por televisión) se acordaron inmediatamente de Cristina Fernández de Kirchner.
Todo el mundo recuerda que Jorge Bergoglio siempre tuvo (y tiene) la palabra o los conceptos adecuados para cada situación. Y ahora, convertido en Papa Francisco, mantiene intacta esa virtud. Al pronunciar esas palabras el Santo Padre, todo el mundo pensó en la presidente de la Nación y por algo eso ocurrió. Se trata de una referencia directa, sin que se efectúe mención de la persona a la que está dirigida.
El "luto perpetuo" al que se refirió Francisco tiene que ver justamente con la situación de la primera mandataria, en su actitud de mantener el luto en forma permanente. Se supone que la persona que se mantiene en ese estado, es porque está presa de una situación de compungimiento y dolor constante. Pero ese no parece ser el caso de la presidente de la Nación.
A la primera mandataria se la ha visto bailar por televisión en repetidas oportunidades, cosa que no haría una persona que verdaderamente está compungida y dolorida por el fallecimiento de un ser querido. Muchas otras actitudes presidenciales la alejan hoy de una situación de luto, por más que siempre se presente públicamente con ropaje de color oscuro.
Por lo señalado, los conceptos de Francisco suenan como un tiro directo hacia el centro del blanco. Y nadie duda hoy de que esas palabras son irrebatibles.
No hay comentarios:
Publicar un comentario