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jueves, 23 de enero de 2014

Cristina Fernández habla de "ocupación plena", pero otorga subsidios a 1.550.000 jóvenes que no trabajan

¡¡Reapareció Cristina!! Y a través de la pantalla de la Cadena Nacional, hizo lo que mejor sabe hacer: expresar conceptos contradictorios y cargados de perversidad. Y como siempre, rodeada de sus incondicionales aplaudidores que agitan sus palmas (la mayoría no sabe el motivo) cada vez que ella hace una pausa. Como es habitual, sus expresiones volvieron a mostrar sus tradicionales enojos, no obstante su esfuerzo por disimularlos.

Y la gente que se sentó frente a los televisores para escucharla, cada día se convence más de que sus contradicciones han dejado de revestir ese carácter y que las mismas ya adquieren el sentido de verdaderas falsedades o tergiversación de los datos de la realidad. Ella manipula las expresiones a su gusto, intentando con ello convertir a lo irreal en real.

En su reaparición pública de ayer incurrió en lo que bien podría calificarse como una descarada contradicción, al expresar que a los opositores y a ciertos medios de difusión les está "molestando un régimen de plena ocupación". Se deduce de estos conceptos que en la República Argentina no hay personas sin trabajo, según ella.

Pero a renglón seguido anunció, en un acto de teatral generosidad, el Plan Progresar que consiste en otorgar subsidios mensuales a 1.550.000 jóvenes argentinos que ni estudian ni trabajan. La presidente Cristina Fernández debe estar convencida de que con los 600 pesos mensuales que recibirán estos jóvenes, se acabó el problema de la desocupación en la República Argentina. La pregunta inevitable que surge es: ¿Para qué se entregan estos subsidios si hay plena ocupación en el país?

Y la cuota de perversidad en su discurso quedó plenamente al descubierto, al pretender vincular a los medios de difusión con las desapariciones registradas en la dictadura, al caer en un intrincado silogismo porque los medios hablaban de su reaparición. Su apreciación fue que si ella reaparecía, era porque había desaparecido y en ese juego de palabras enganchaba una cosa con la otra, en un razonamiento carente de toda lógica e impropio en una persona que tiene la responsabilidad de conducir un país.

En este discurso, ha reafirmado su condición de experta en revertir el peso de la carga. Afirmó que "en una década no se puede hacer todo. Se van a necesitar muchas décadas para reparar tanto daño social" (¡¡??). Y justamente el tema del daño social que este gobierno está produciendo a la República Argentina, es el punto central de conversación que hoy prevalece en la gran mayoría de los argentinos.

Finalmente, la conclusión es que Cristina Fernández no habla de los principales problemas que afectan al país, tales como la inflación, la inseguridad, el creciente valor del dólar, los cortes de energía y otras cuestiones de rigurosa actualidad. Y si un gobernante no habla de las principales cuestiones que afectan a su país, es porque no gobierna.  Y si no gobierna, suceden las cosas que hoy ven los argentinos.

1 comentario:

  1. Cristina no miente, solo interpreta su realidad, ergo no puede gobernar sino que debe ser internada en un Neuropsiquiatrico, mas simple....ha enloquecido

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