La situación económica de Argentina se agrava día tras día. La ausencia de un programa económico serio para hacer frente a tanto desarreglo, contribuye notablemente a la profundización de la crisis. Con bombos y platillos se anuncian casi todos los días nuevas medidas, que no son otra cosa que parches. Y en ningún país del mundo la economía se arregla con improvisaciones. Pero Capitanich y Kicillof están convencidos de que la solución mágica va a llegar en algún momento.
Y lo que puede llegar en algún momento, es la partida imprevista de la presidente Cristina Fernández, de la misma manera que sucedió con Raúl Alfonsín, en 1989. No va a poder aguantar el derrumbe de la estantería y por eso en diversos círculos políticos ya se están preparando -- algunos ya están de campaña -- para lo que puede suceder este año. Se está hablando con insistencia en el adelantamiento de la fecha de elecciones de 2015. No son pocos los que olfatean lo que podría ocurrir antes de fines de 2014.
Nadie imagina, todavía, cómo podría ser la salida presidencial anticipada. Y en lo que muchos políticos coinciden es en el hecho de que jamás Cristina Fernández podría resignar el poder por razones relacionadas con el fracaso de su gestión económica. Eso nunca sucederá, porque ella jamás reconoce equivocaciones.
Cada vez aparecen más opinólogos señalando que la señora presidente tiene a su disposición las razones de salud. Ello le aseguraría una salida por la puerta grande, alejándose de la posibilidad de salir por la ventana... Acaba de llegar de Cuba y tuvo que ser examinada por los médicos, quienes determinaron que padece un cuadro de bursitis del trocante izquierdo y le recomendaron no subir escaleras. Anteriormente, le habían sugerido no permanecer más de 15 minutos parada.
Evidentemente, su salud no es la mejor y esta podría ser la razón que le posibilitaría a la primera mandataria una salida más o menos razonable, como para no aparecer como directa responsable del fracaso económico de la República Argentina. Ya quedó en evidencia que este gobierno no se hace responsable de nada, ni de la inseguridad, ni de la inflación, ni de la situación del dólar, ni del narcotráfico. Todo es responsabilidad de otros, en el marco de una permanente actitud de victimizarse por todo lo que sucede en el país.
Los tiempos se están acelerando y varios políticos ya están actuando en función de ello. Son varios los que hacen referencia a marzo o abril como meses donde podrían registrarse novedades de importancia en el país. La película de los retiros presidenciales anticipados los argentinos ya la han visto en otras oportunidades, no solo con Alfonsín, en 1989. ¿La historia continuará repitiéndose?
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