Al día siguiente de que Amado Boudou se presentó a declarar ante el juez Lijo, la señora presidente utilizó la cadena nacional, haciendo el uso y el abuso que ya es tradicional en ella. Utilizarla para hablar de su hijo Máximo, señalando que "jugaba con soldaditos de plomo" y que "cuando tenía cinco años, quiso ir a la plaza y yo no lo llevé", son cuestiones de su intimidad familiar que no tiene que expresarlas a través de la cadena nacional.
Pero ella ya no tiene noción de los límites. Lo público es privado y lo privado es público. La señora perdió el rumbo en lo que se refiere a la limitación de espacios. Pero el hecho de que ella utilizara la cadena nacional al día siguiente de la declaración de Boudou ante el magistrado mencionado, ha sido un aspecto que ha señalado con absoluta claridad la importancia de los gestos y las actitudes. Es decir, la importancia de decir algo, sin hablar...
El vicepresidente estaba al lado de ella. Y ella, en su vanal discurso, no dijo absolutamente nada de la situación judicial del hombre elegido a dedo por ella. Pero las cámaras de televisión lo mostraban al lado de la presidente. A buen entendedor, pocas palabras bastan, dice el dicho popular. Aunque en este caso, no hubo palabras. Hubo hechos que todo el mundo tuvo oportunidad de ver. Las imágenes televisivas y decir "a Boudou lo banco yo", era exactamente lo mismo.
Es evidente que "la abogada exitosa" (¡?) ha tomado una decisión: ha optado por perder imagen, antes que perder poder. Y justamente por esto es que no se desprende de Boudou. Va a pagar el costo político que sea necesario, pero no le va a pedir la renuncia por la sencilla razón de que ella no es una persona predispuesta a reconocer sus errores. Todo lo contrario, es de esas personas que se hacen acompañar por sus errores hasta la tumba...
No hay ninguna duda de que ella está plenamente consciente de que la situación de Boudou es como la de un tractor desenfrenado, que va a arrastrar todo lo que encuentra a su paso. Y ella no está en su paso, sino que es la que manejaba ese tractor... Por eso, la reservada consigna de que "hay que atacar al juez Lijo" y de "hay que apoyar a Boudou". Claro que no toda su tropa cumple, en estos difíciles días, todo el pie de la letra... Algunos ya piensan en su piel propia... Y de un cumplimiento a rajatablas, ahora se pasó a un cumplimiento a marcha lenta...
Pese a todo, ella es la única que no advierte que con el transcurso de los días, su poder se va debilitando cada vez más. Y el listado de aquellos que procuran poner distancia, se extiende día a día. "El fuego quema", dicen muchos de sus allegados y dan un pasito al costado. La nave se va vaciando lentamente, cuando el hundimiento es inminente. Eso mismo hacen las ratas...
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