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domingo, 21 de septiembre de 2014

Una mirada paranoica sobre las conspiraciones y las amenazas: el objetivo final es la victimización

Cristina Fernández ha venido utilizando, en los últimos años, como caballito de batalla de todos los días, los anuncios sobre conspiraciones para desestabilizar a su gobierno. En cada uso y abuso de la cadena nacional, no faltan ese tipo de expresiones, porque la mandataria encuentra conspiraciones por aquí y por allá. Cualquier situación es propicia para colgarle la etiqueta de la conspiración.

Lo último que ha utilizado reiteradamente fueron las expresiones de Luis Barrionuevo, al formular referencias -- en un programa de televisión -- acerca de la posibilidad de que se produzca a fin de año algún estallido social. Ella lo mandó a la justicia. Dio orden a algún magistrado adicto para que lo convoque a explicar por qué dijo lo que dijo. Y el gastronómico tuvo que ir a los tribunales a dar las explicaciones que le exigieron los magistrados kirchneristas.

El tema de la conspiración ha sido también caballito de batalla de otros gobiernos peronistas. Pero Cristina Fernández ha intensificado la utilización de esa palabra copiando a su fallecido amigo Hugo Chávez, quien en Venezuela hizo uso y abuso de ese término. El veía conspiraciones por todos lados. Y ella hace exactamente lo mismo, además de copiar muchas otras cosas del país caribeño...

Pero a esa mirada paranoica sobre la existencia de conspiraciones en todos los rincones de Argentina, ahora acaba de agregar el tema de las amenazas. Mientras se encuentra viajando por distintos países, tuvo tiempo para ofrecer una conferencia de prensa y allí lanzar públicamente el anuncio de que había sido amenazada por el grupo terrorista jihadista Estado Islámico (EI).

Y como para agregarle un poco más de sal a ese anuncio, del que pareció que disfrutaba, agregó:  "Si es por amenazas, tendría que vivir debajo de la cama...". Con ello dio una clara imagen de su necesidad de victimización.

Durante la conferencia de prensa, Cristina Fernández formuló otros conceptos que llaman la atención. Dijo: "Las cosas que pasan en las series o en las películas no son inventos. Siempre, cuando uno se entera de las cosas, termina quedándose con lo que uno ve por televisión o en los cines, con la realidad".

Con ello, admitió que lo que se dice en la televisión es una muestra de la realidad. Solo queda por preguntar a la mandataria argentina cómo justifica sus constantes ataques a los medios de difusión, a la radio, a la televisión, por todo lo que allí se expresa acerca de la realidad del país...  La conclusión es que ella miente muy bien, pero el problema con que tropieza a diario es con sus propias mentiras...

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