En España, los políticos de la oposición están solicitando la renuncia del jefe del gobierno Mariano Rajoy, por haberse comprobado acciones de corrupción por parte de algunos funcionarios gubernamentales. Esto, en cualquier nación del mundo, con la vigencia de un sistema democrático normal, es una práctica habitual. Concretamente, si el pueblo elige a sus gobernantes, ¿por qué no va a tener el derecho de pedir su renuncia, si hizo las cosas mal...?
Pero lo que es absolutamente normal en otras democracias del mundo, no lo es en Argentina. Aquí, el pueblo tiene el derecho de elegir a quienes habrán de gobernar el país, pero no tiene el derecho de solicitar la renuncia de un mandatario, por más actos de corrupción que se hayan producido, porque si lo hace inmediatamente es crucificado con la carátula de golpista o conspirador.
Sin duda alguna, ha sido el propio gobierno argentino el que instaló este paragua protector del golpismo y la conspiración, para frenar a todo aquel que se atreva a pedir la renuncia de la máxima autoridad del país, por gravísimos episodios de corrupción o enriquecimiento ilícito. Es un mecanismo de defensa que le sirve al gobierno argentino para calmar posibles reacciones frente a tanta anormalidad.
Aquí lo importante para quien maneja el país es que no se instale la idea generalizada de que este gobierno se tiene que ir por actos de corrupción. Y, lo más lamentable, es que todo el mundo acepta esta premisa, voluntaria o involuntariamente, y se cumple a rajatabla. Por eso es tan frecuente ver y escuchar, en programas políticos de radio y televisión, escuchar expresiones de miembros de la oposición en el sentido de que "este gobierno tiene cumplir su mandato hasta 2015".
Eso es todo lo que se animan a decir. Nadie se atreve a expresar "que renuncie" y mucho menos restablecer aquella premisa de "que se vayan todos". Esto, en la Argentina de nuestros días, es algo de lo que no se puede hablar. Es como que existe una complicidad implícita en los políticos, porque todos temen ser caratulados como golpistas o conspiradores.
Y la gran mayoría de los argentinos ya ha abierto los ojos... Y por eso se expresa constantemente el rechazo a los políticos y a la inacción de la oposición.
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