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jueves, 11 de julio de 2013

En un candente año electoral, Cristina Fernández vuelve a hablar de la radarización de las fronteras...

El año electoral ha producido un enorme beneficio a los argentinos: que la presidente de la Nación vuelva a hablar de temas que mantenía en el olvido, de los cuales alguna vez efectuó anuncios rimbombantes no cumplidos en su totalidad. El tema de la radarización de las fronteras es un tema que hacía largo tiempo que Cristina Fernández no abordaba. Y por no hablar de ello, la presencia de narcotraficantes extranjeros en Argentina se acrecentó notablemente.

En alguna oportunidad, la primera mandataria anunció con bombos y platillos que se ponía en marcha en el país un plan de radarización de las fronteras, con el aparente propósito de combatir el narcotráfico y los vuelos de pequeñas naves que aterrizaban en una gran cantidad de pistas que existían y existen en el territorio argentino.

En esa oportunidad, levantó las banderas del exitismo como si se hubiera infrigido una derrota terminal a los narcotraficantes. No faltó alguna referencia en discursos posteriores haciendo mención a la radarización, como si ya no ingresara un solo avión ilegal más al país.  Después, no habló nunca más del tema. Prefirió mantenerlo en el olvido, no obstante el cada día más visible crecimiento de la actividad del narcotráfico.

La señora presidente tenía sus motivos para olvidarse del tema de la radarización. Lo cierto es que los radares instalados en distintos puntos de la frontera, al norte del país, tienen un horario de funcionamiento, que es de 8 a 15. Y, por supuesto, es un secreto que todos los narcotraficantes ya conocen. No hay vuelos clandestinos en ese horario. Pero, además, desde la instalación de los radares, no hubo una sola información que indicara que se detectó algún vuelo ilegal aterrizando en algún campo cercano a las fronteras. Es que narcotraficantes distraídos, no existen...

Lo cierto es que ahora, en año electoral, la presidente Cristina Fernández reflotó el tema, sin ponerse colorada... Dijo, al pasar, algo así como que "radares y nuevos desplazamientos para la defensa y el control de las fronteras van a exigir una readecuación y reformulación" (¡¡??). Y lo expresó en la cena de las Fuerzas Armadas, fuerzas que los gobiernos kirchneristas (el de su marido y el de ella) desmantelaron totalmente, en el contexto de su política setentista de odio y rencor.

La oportunidad elegida por CFK para retomar el tema de los radares, es oportuna. Más que oportuna, oportunista. Pero cada día más argentinos tienen clara la idea de que lo que la señora presidente cuenta o no responde a la realidad o tiene una finalidad distinta a los intereses de la sociedad.

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