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sábado, 17 de agosto de 2013

Los gobernadores comienzan a desembarcar: Quieren a Cristina lejos de sus provincias, en la campaña electoral

Luego de los resultados del 11 de agosto, los gobernadores kirchneristas que tenían dudas, ya no las tienen... Han comprendido que la ciudadanía argentina votó contra el gobierno nacional. Y este argumento les viene bien, además, para no interpretar sus derrotas como un fracaso personal, sino de Cristina Fernández.  

Lo cierto es que con los resultados a la vista, ahora quieren provincializar la campaña electoral con vistas a octubre. A la presidente de la Nación, la quieren lo más lejos posible de sus respectivas jurisdicciones. En esto coinciden la mayoría, excepto dos: Uribarri y Capitanich, porque ambos pretenden convertirse en el heredero de ella, a los efectos de neutralizar la posibilidad que se le abre a Daniel Scioli.

Seguramente, Uribarri y Capitanich sufrirán en carne propia los efectos de la visita de Cristina Fernández a sus respectivas provincias, una vez que cuenten los votos, en octubre. En ese momento se darán cuenta que pretender ser heredero de la primera mandataria es algo similar a un suicidio político.

Otros gobernadores están expresando su bronca en voz baja, en los corrillos provinciales, pero no se animan a hacerlo públicamente. Y han expresado esa bronca no asistiendo a algunas convocatorias presidenciales, presentando argumentaciones diversas. Lo concreto es que muchos de ellos se han propuesto no aparecer nunca más ante las cámaras de televisión compartiendo un acto oficial con Cristina.

Y la señora presidente ha tomado nota de esta actitud de quienes fueron sus aplaudidores permanentes y ahora comienzan a negarle el aplauso. ¿Qué hará con ellos? O, dicho de otra manera, ¿qué medidas tomará contra ellos?  Porque ella se expresa castigándolos duramente en público, como es su estilo, o restringiéndoles el envío de dinero nacional. Cualquiera de esas dos alternativas son las que pueden suceder. Y ello se verá muy rápidamente.

Lo que parece ser evidente es que en estos dos meses y medio que quedan hasta la fecha del acto comicial, Cristina Fernández no va a cambiar su actitud de confrontar y seguirá golpeando a todo aquel que asuma una actitud que a ella no le guste, sean propios o extraños.

En sus últimas apariciones públicas, la señora volvió a mostrarse con toda su bronca y agresividad. Ella sigue desconociendo la realidad. Así como no tomó nota de las multitudinarias concentraciones que se realizaron en protesta contra ella, tampoco tomó nota del resultado del 11 de agosto.  Y aplicó una actitud de exitismo en la votación de la Base Marambio, donde obtuvo el 100 por ciento del resultado electoral: de 57 miembros de esa unidad militar, solo votaron 3. Y los 3 a favor de ella. Ese fue el gran triunfo de la presidente que gobierna para 40 millones de argentinos, según ella...

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