La decisión del gobierno argentino de desproteger las fronteras, amontonando a la Gendarmería Nacional en el conurbano bonaerense y dejando a sus efectivos librados al hacinamiento en materia de alojamiento, es absolutamente compatible con otra decisión también anunciada con bombos y platillos: la radarización de las fronteras.
El gobierno kirchnerista anunció hace dos años la radarización de las fronteras del país a través de un discurso por cadena nacional. En ese momento, la señora Cristina Fernández pretendió que todo el mundo se concentrara en la preocupación gubernamental en la lucha contra el narcotráfico. Sin embargo, la realidad -- eso contra lo que la señora presidente está chocando últimamente con llamativa frecuencia -- demostró otra cosa.
Lo cierto fue que la radarización no fue total, sino parcial. Solo en algunos puntos. Esto forma parte del relato mentiroso del gobierno. Pero, además, el funcionamiento de esos pocos radares no fue intensivo, sino parcial. Solo funcionan en el horario de 9 a 15. Por lo tanto, los pilotos de los aviones de los narcotraficantes, ya saben en qué horario no deben aterrizar. Después de ese horario, impera la zona liberada...
Es evidente que al gobierno kirchnerista, desde sus comienzos, poco y nada le ha importado el tema del narcotráfico. Las pocas medidas adoptadas han sido al solo efecto de decir "algo hemos hecho contra los traficantes". Algo así como tomar decisiones para la gilada... Y esta es una de las razones del vertiginoso crecimiento del narcotráfico en la República Argentina.
La reciente medida de traer a la Gendarmería Nacional al conurbano bonaerense, abandonando sus posiciones en zonas fronterizas, es otra demostración de que el problema del narcotráfico, para ella no existe. Además de haber expresado alguna vez que jamás volvería a utilizar a la Gendarmería Nacional, ahora vuelve a usarla pero en esta oportunidad con una evidente actitud electoralista.
La señora Cristina Fernández pretende hacer en dos meses, todo lo que el gobierno kirchnerista no hizo en diez años, en materia de seguridad. Se trata, sin ninguna duda, de medidas improvisadas, con sus cuotas de falsedades. Son medidas para el engaño electoral, que es lo mismo que decir que son decisiones adoptadas hasta el 27 de octubre próximo. Después, el retorno a lo anterior.
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