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domingo, 29 de diciembre de 2013

Los cortes de luz continúan en Argentina y las mentiras de los funcionarios se acrecientan día a día

Desde hace dos semanas, los argentinos están soportando en distintos puntos del país los cortes de energía eléctrica, con las consecuencias que ello produce. El descontento y la indignación de la gente se acrecienta día a día, mientras el Estado continúa ausente y solo aparece cuando altos funcionarios convocan a los medios de difusión para brindar argumentaciones inconsistentes y mentiras descaradas.

Una de las mentiras más grandilocuentes ha sido la que lanzó el ministro Julio De Vido, al anunciar públicamente que se creaba un call center o  centro de reclamos, donde los damnificados podían llamar. El "cajero presidencial" fue muy preciso en su mentira. Como primera aclaración, dijo que si la persona que llamaba no era atendida, a los pocos minutos la estarían llamando porque su número telefónico queda registrado. Por supuesto, esto no sucede.

También dijo que a las personas que llamaran a este centro de reclamos se les informaría inmediatamente sobre el momento en que sería restablecido el servicio eléctrico (¡¡??). Otra mentira infame. De Vido concurrió al call center en compañía de Capitanich, con un gran despliegue periodístico. Había que mostrar la "preocupación" del gobierno por los cortes de luz. De paso aprovechó para decir que con ese centro de reclamos se habían creado 16 puestos de trabajo... ¡¡Increíble!!

Pero, además, no se puso colorado al afirmar que "este centro de atención apunta a humanizar el reclamo, lo que no hacen las empresas responsables de garantizar el servicio". También anunció que las multas que aplicarán a las empresas se acrecientan minuto a minuto, día tras día, mientras se mantengan los cortes del servicio. Y también anunció la posibilidad de que  la prestación del servicio eléctrico sea transferido a la provincia de Buenos Aires y a la Ciudad de Buenos Aires. Por último, De Vido pidió que las empresas asuman la responsabilidad de los cortes.

Es evidente que el gobierno de Cristina Fernández no asume la responsabilidad de nada de lo que sucede en el país. Es un gobierno ajeno a todo problema. Cualquier problema que se produzca en el territorio argentino, no es responsabilidad de este gobierno. Esta es la postura oficialista. Por eso, Ella se alejó de las dificultades y se fue a El Calafate para aislarse del mundo que la rodea.

La sucesión de mentiras oficiales no tiene solución de continuidad. Y la mentira, cuando viene de arriba, se desparrama hacia otros ámbitos. Lo sorprendente fue la reciente declaración de un alto funcionario de la provincia de Córdoba, que le echó la culpa a los usuarios por haber adquirido electrodomésticos, por ejemplo, aparatos de aire acondicionado, sin haber informado al organismo específico provincial (¡¡??).

La frutilla del postre fue que mientras subsisten los cortes de energía en distintos puntos del territorio argentino, el secretario de Energía de la Nación, Daniel Cámeron, el responsable específico del área, estuvo cinco horas jugando al golf en Pilar. Los problemas que soporta la población les resbala a los funcionarios de turno. Y esta es una demostración concreta.

No hay ninguna duda de que Argentina se ha convertido en un país de funcionarios mentirosos. Y aunque la realidad demuestre lo contrario de sus mentiras, ellos siguen insistiendo en tergiversar la realidad. Para ellos, lo que vale es la mentira.

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