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lunes, 13 de enero de 2014

Capitanich comenzó a acotar las conferencias de prensa: es evidente que no puede luchar contra la realidad

Es evidente que el Jefe de Gabinete del gobierno argentino, Jorge Capitanich, no obstante su florida verborragia con la cual es capaz de responder hasta las preguntas más comprometedoras, ya se ha desgastado con las diarias conferencias de prensa y ha llegado a la conclusión de que es imposible, y nocivo para él, luchar contra la realidad. Los últimos traspiés que cometió, así lo indican.

El chaqueño acaba de anunciar que modificará el "sistema" de sus diarias conferencias de prensa, al indicar que a partir de ahora serán "cortas" con una exposición del funcionario y tres preguntas de la prensa. Luego de que el viernes pasado se mostrara esquivo con los medios de comunicación y sólo aceptara contestar una pregunta, de la agencia oficial de noticias, lo que le valió duras críticas de la prensa,  Capitanich se presentó hoy más apacible y mejor predispuesto con los periodistas acreditados en la Casa de Gobierno.

"Quería proponerles un sistema en el que tengamos conferencias de prensa en general cortas, con rotación de tres preguntas por día, que no se repitan, así podemos tener una interacción que sea conveniente para quienes nos escuchan", lanzó hoy durante su cotidiano contacto con los medios en la sede gubernamental. Con esto, lo que ha hecho es acotar las conferencias de prensa, ya que demuestra que no está dispuesto a responder a todas las preguntas que le formulen.

De hecho, hoy aceptó cuatro preguntas, que respondió con un tono conciliador. El viernes pasado, Capitanich -- quien había comenzado su etapa como funcionario del Ejecutivo con extensas charlas, en las que respondía todo tipo de consultas -- habló durante sólo seis minutos, en los que se mostró evidentemente incómodo. Ya le fastidian las preguntas que surgen de los hechos cotidianos de la realidad del país.

Ante el reclamo de la veintena de cronistas que buscaban preguntar, el funcionario sólo le dio lugar a una consulta de una representante de la agencia oficial de noticias, referida a los diarios La Nación y Clarín y a un comunicado del secretario general de la presidencia, Oscar Parrilli.  Tras una brevísima contestación, casi de circunstancias para no opinar al respecto, el funcionario expresó: "Bueno, muchas gracias" y salió velozmente por una puerta lateral de la Sala de Conferencias, mientras varios representantes de la prensa reclamaban a los gritos su derecho a formular, también, sus preguntas.

Es evidente que el funcionario que instaló Cristina Fernández para que ofrezca su rostro para dialogar con la prensa -- intentando mostrar una imagen dialoguista del gobierno --, ya no puede cumplir esa función, porque choca constantemente contra una realidad que  desmiente sus afirmaciones. Y si la realidad no desmiente lo que él afirma, es el propio gobierno, su gobierno, el que lo desmiente...

De lo expresado se desprende que en poco tiempo más  -- si Capitanich no decide retomar la gobernación del Chaco -- el Jefe de Gabinete seguramente dejará de dialogar con los periodistas. Ningún funcionario puede sostener un diálogo con los representantes de la prensa, si pertenece a un gobierno que se maneja con mentiras e irrealidades. Capitanich se ha olvidado de aquello que tanto repetía su histórico líder político de que la única verdad es la realidad.

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